Al igual que en otras localidades de pie de sierra, donde predomina la composición rocosa de los suelos, las construcciones fueron levantadas utilizando preferentemente el mampuesto.
Las calles, estrechas y empinadas, conducen a la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, una bonita muestra del barroco rural del siglo XVIII.
Las fiestas se celebran en honor de San Marcos, en torno al 25 de abril.