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| Riglos se sitúa justo frente a Murillo de Gállego, sobre la orilla izquierda del río y a la sombra de los mallos. Para llegar hasta allí, circulando entre Ayerbe y Murillo, poco antes de cruzar el puente sobre el Gállego, un desvío a la derecha nos conduce en cosa de seis kilómetros hasta su caserío.
A la sombra de estas míticas moles se edificó el monasterio dedicado a San Martín del cual ha llegado hasta nuestros días su iglesia del románico pleno.
Su edificación se sitúa en el periodo en que la reina Berta gestionó este su territorio, es decir entre 1106 en que muere Pedro I y 1110 en que este territorio vuelve a “reintegrarse” al reino de Aragón. Es templo sin duda jacobeo. Canecillos, ajedrezado jaqués.. todo en él remite al modelo del Camino.
Prolongando a los lados el hastial de poniente se edificaron en fecha tardía dos grandes contrafuertes. Y otros dos más adosados a su muro norte, seguramente compensando una desviación de sus muros que de no haberse hecho hubiese
dado con la estructura en tierra.
Entre los dos contrafuertes mencionado hay una elegante portada cegada, que actualmente queda muy rebajada por haber subido el nivel del suelo, al igual que ocurre en la cabecera, en que el vano absidal está poco por encima del
terreno.
Esa portada es sin duda la original del templo. Decorada con guardapolvo de ajedrezado jaqués, y seguramente tras los sillares que la ciegan se hallará el vano que en su día sostuviese el tímpano con crismón que hoy se halla coronando la portada moderna de acceso en el hastial de
poniente.
Se trata de un sencillo crismón trinitario labrado a base de rebajar el tímpano que lo contiene. Rodeado de aro marco, posee siete brazos, situándome el séptimo perpendicular al vástago del símbolo “P” a nivel del centro del mismo.
En la parte alta del caserío, bajo la vertical de los Mallos se halla la iglesia parroquial del lugar dedicada a Nuestra Señora de los Mallos.
Es templo edificado en el siglo XVII y su interés desde el punto de vista del románico radica en que en su interior se guardan dos tallas de la Virgen de esta época.
Una de ellas procede del desaparecido lugar de Carcavilla. Es talla de madera policromada en la que predominan los tonos color crema. De cara inexpresiva, porta al niño sobre su rodilla izquierda y entre los dedos de la mano derecha un pequeño orbe mientras que el Niño porta un orbe de gran tamaño. Al mismo le falta el brazo derecho. Ambos portan corona original de sencilla hechura.
Su aspecto la lleva a la segunda mitad del XII.
La Virgen del Mallo es también talla de madera policromada, con colorido más animado, azul rojo y dorado y coronas más elaboradas. Porta al Niño también sobre su rodilla izquierda. Y su aspecto muestra mayor expresividad, detalles que la hacen más moderna que la de Carcavilla, ya del XIII. |