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| Allí donde el río de las Galias se hace manso, en el punto en que abandona el monte para adentrarse en el llano tras abrir un portillo en la sierra compitiendo los ábsides de su iglesia en verticalidad con los mallos, se situó el territorio en el que reinó efímeramente la segunda esposa de Pedro I
de Aragón.
La reina Berta fue soberana del Reino de los Mallos durante el periodo de 1104 a 1112. Contó con tenentes propios. Durante la tenencia de Fortún López se acometió la obra de la iglesia de San Salvador. A finales del XI se había concluido su parte fundamental. Su consagración se llevó a cabo en 1110.
La iglesia fue diseñada con planta basilical de tres naves, y tres cabeceras asentadas sobre sólidas criptas que confieren a sus ábsides una espectacular verticalidad y esbeltez similar a la lograda en San Pedro de Loarre, o San Esteban de Sos del Rey Católico.
La cabecera, el transepto y el arranque de las naves son de su época original mientras que el resto es obra más tardía.
Murillo ocupa las laderas de un “oppidum” o elevación natural sobre la orilla derecha del Gállego desde el que se domina gran parte del curso del río ya en tierra llana.
Hubo castillo arcaico en su zona más elevada, así como templo prerrománico donde hoy se alza la tardía ermita de La Liena. Del mismo queda una ruda ventana geminada con parteluz cilíndrico reutilizada en la cabecera de dicha ermita. En su entorno hallamos abundantes sepulturas antropomorfas de aquella primera fase.
La ermita prerrománica, como otras de su misma cronología debió de ser un pequeño templo de tradición hispano visigoda. Las rafias de Almanzor acabaron con estas iglesias de las que no restan sino pequeños vestigios aislados. No hay templos prerrománicos o románicos íntegros anteriores al siglo X.
En San Salvador, una depurada técnica de cantería en el labrado y asiento de los sillares que la componen, se traduce en la pureza de líneas de su cabecera. Sobre un basamento macizo de una veintena de hiladas, las más inferiores en talud, se construyeron las criptas. Delimita el nivel de criptas-basamento una imposta sobresaliente en el ábside sur, y finamente realizado en el central. El ábside norte está oculto por construcciones posteriores que alojan a la sacristía y una sala-museo superpuestas.
Pureza de líneas que alcanza su máxima belleza cuando el sol de la mañana añade sombras a estos elementos que resultan plenos de armonía e integración componiendo un todo magnífico.
Al igual que sucede en el templo superior, la cripta central es la mayor y mejor decorada. Sobre un banco corrido, en sus extremos, apean sendas parejas de columnitas rematadas en capiteles que conservan algo de policromía. De sus ábacos parte un arco de medio punto, que delimita la bóveda de cuarto de esfera de la cabecera de la cripta.
El capitel doble del lado sur finamente trabajado y muy bien conservado, al igual que el opuesto -que representa aves- muestra a dos arpías enfrentadas, con una pezuña levantada cada una, juntándolas en la zona central de la cesta del capitel. Conservan policromía.
Su hechura y fino acabado revela un mejor arte que los vistos en la iglesia superior. Y ello es lógico, si se tiene en cuenta que esta iglesia inferior se crea antes en el tiempo y los escultores que aquí trabajaron fueron otros, mejores, que los del piso alto.
Por delante de la cabecera del lado norte se adosó un edificio que contiene la sacristía en su parte alta y una sala destinada a museo en la inferior. El muro de cierre a poniente de esta sala es la propia pared exterior de la cripta norte de la que podemos ver su vano en dicha sala.
En la misma se conservan diversos objetos litúrgicos, libros así como el acta de consagración del templo en 1110 o la imagen románica de la Virgen de La Liena.
Se trata de una talla en madera de la Virgen, Virgen-trono, policromada, que tiene en su mano derecha una pequeña esfera y porta al Niño Dios sobre su rodilla izquierda. El niño lleva un pajarito en su mano izquierda y levanta la diestra vacía, como imitando el gesto de María. Ambos lucen corona como parte de la talla original.
Cronológicamente del siglo XIII aun cuando sea heredera, como el actual templo, del nombre del prerrománico.
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