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Descripción
En las confluencias del rio Ebro, Segre y Cinca, se alza la ciudad que los árabes llamaron Miknensa, que en la actualidad a pasado a denominarse Mequinenza.
Bañada por el embalse conocido tambien como mar de Aragón, en sus puntos más altos se halla el Castillo, uno de los mejores del arte gótico del siglo XIV y rehabilitado como residencia en los años 60,se trata de uno de los mejores castillos de la corona de Aragón. En la zona existen yacimientos arqueológicos 'los Castellets' en la zona conocida como 'Riols'. Gran variedad de ecosistemas hacen de este municipio un paraíso faunístico.
La Estación Ornitológica del Aigüabarreig es uno de los pocos lugares de Europa donde anillan pajaros de forma continua.
Actualmente la economía de esta moderna localidad de 2.600 habitantes se basa en minas de lignito, ganadería, porcino, y ovino, agricultura de secano y regadío orientado hacia el cultivo de árboles frutales y una industria turística con un gran potencial de futuro. |
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El pueblo de Mequinenza estuvo situado en la margen izquierda del río Ebro, soportando las riadas de un río caprichoso que inundaba las partes bajas de la localidad cuando aquéllas aparecían. Gracias al río Ebro, Mequinenza estableció un comercio fluvial en toda regla, que dio prestigio, no sólo a los carpinteros "calafateros" de Mequinenza sino también a los "sogueros". En la época de esplendor se llegó a tener una flota de 16 llaüts (embarcaciones que transportaban entre 18 y 30 toneladas). Durante el último siglo, su medio de vida principal ha sido fundamentalmente el carbón aunque en los últimos años hubo un fuerte descenso de la actividad.
Con la llegada de la empresa ENHER la vida cambió para la mayoría de la gente, pasando de tener censados 4033 habitantes a tener 5800 censados y cerca de 1500 más sin censar. Muchos de ellos eran trabajadores llegados de otras localidades para trabajar en la construcción de la presa de Mequinenza. Las minas empezaron a cerrar debido al aumento significativo del nivel de agua de la presa de Ribarroja. Empezaba así un éxodo para los habitantes de Mequinenza en el cual algunos se marcharon al extranjero para trabajar en la minería, otros a diferentes puntos de la geografía española y una mayoría se quedaron en la que actualmente es Mequinenza.
A finales del año 1974 la mayoría de la población ya estaba instalada en sus nuevas casas. Mequinenza se convirtió probablemente en el primer pueblo de España en el cual todos sus habitantes eran los propietarios de sus casas.
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El edificio se alza arrogante casi al borde de un gran precipicio, siendo una masa cerrada de bastante altura, su planta es un cuadrilátero irregular, con siete torreones rectangulares excepto uno, el más robusto, que es curiosamente de plata pentagonal. Dos torreones flanquean la pequeña puerta que es semicircular, bajo escudo y protegida por una buharda. Pocas fortalezas tendrán un mejor emplazamiento que ésta, contemplando un extenso e impresionante paisaje, casi geológico, sobre la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca y sus tierras circundantes. No deja de sorprender que los Moncada, señores de la baronía de Mequinenza escogieran este nido de águilas para su mansión fortificada. El edificio es un autentico Castillo-Palacio, uno de los mejores que el arte gótico legó a la Corona de Aragón, datado en los siglos XIV y XV. |
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