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Ruta Orwell (Guerra Civil en los Monegros)
29-11-2008

La Ruta Orwell
En diciembre de 2005, en la sierra de Alcubierre (Huesca) se inauguró la "Ruta Orwell", una iniciativa muy interesante de recuperación patrimonial y de difusión histórica auspiciado por el Consejo Comarcal de Los Monegros, la Diputación Provincial de Huesca y el Gobierno de Aragón.



COMO LLEGAR
Iniciamos ruta saliendo de Huesca por la carretera hacia Sariñena, la A-131 y hasta Sariñena, donde tomaremos la A-129 dirección a Alcubierre. Por donde llegar hay muchas carreteras, pero esta es la más común, y no tiene perdida, quizá por Grañen nos podemos confundir un poco por el entramado de carreteras secundarias que hay y la escasa señalización existente.
Llegados a Alcubierre, continuamos un poco mas la carretera y pronto atisbaremos indicaciones a ambos lados de la carretera, la primera a la izquierda y es la parte más importante de la ruta.

EL LUGAR
Lugar con sabor de antaño, donde uno puede sentir e imagingar los frios inviernos con gran escased de todo. Las fotografías tomadas ya nos facilitan un anticipo de lo que allí se puede encontrar, tal vez lo más interesante sea aportar un poco de documentación que nos sitúe en las fechas en que estos emplazamientos tuvieron su auténtico valor, asistiéndonos para comprender con mayor realismo la historia pasada que representan.

Únicamente resaltar lo impresionante de la soledad del cerro, habida cuenta de que allí estuvieron las tropas casi año y medio, sin comodidad alguna
El frente de Aragón: El año 2006 se cumplía el 70 aniversario del inicio de la Guerra Civil española. El acontecimiento tuvo en Aragón un importante y duradero frente de lucha. La línea de guerra atravesó la comarca de Monegros por la Sierra de Alcubierre, de gran importancia estratégica, propiciando la construcción de pertrechos militares y elementos de defensa civil en ambas estribaciones y en las localidades del entorno.

A iniciativa de la comarca de Monegros, expertos en distintas áreas vinculadas han recuperado uno de los escenarios en los que el escritor británico George Orwell fue destinado durante su estancia en España en 1937, Monte Irazo, y que con excelencia literaria describe en su Homenaje a Cataluña, relato de sus vivencias en España durante la Guerra Civil.

El frente de Alcubierre: La sublevación militar de 18 de julio de 1936 se impuso en las tres capitales de provincia aragonesas, pero no permitió a los insurgentes el control de toda la región. El frente quedó establecido de norte a sur en Aragón, a través de una línea que en el territorio de los Monegros sólo propició la ocupación de la localidad de Perdiguera, permaneciendo el resto de la comarca en el ámbito de la legalidad republicana.

IMPORTANCIA HISTORICA
El puerto de Alcubierre tenía una gran importancia estratégica y táctica ya que su posesión daba la posibilidad de dominar por la vista gran espacio de terreno. Desde San Simón (Puig Ladrón) o desde cualquiera de las otras cotas elevadas, se visualiza casi desde Zaragoza a Huesca. También desde la posición de Monte Oscuro, más al interior de la sierra, se domina una grandísima extensión. El puerto era también importante porque controlaba el paso y la comunicación a través entre Leciñena y el pueblo de Alcubierre y era una de las llaves para llegar a Zaragoza, objetivo prioritario para tomar y defender.

Entre julio y octubre de 1936 el frente quedó determinado por las poblaciones de Tardienta, el entorno de Perdiguera, Osera, Pina y Belchite. Sin embargo, el 12 de octubre las tropas rebeldes tomaron Leciñena y lograron avanzar hasta el puerto de Alcubierre adueñándose de las posiciones de la izquierda y derecha de la carretera Leciñena-Alcubierre, fortificadas en el límite geográfico de las dos provincias. El resto de los picos, crestas y vaguadas se mantuvo en poder republicano.

La proximidad entre los contendientes, en muchas ocasiones inverosímil, determinó abundantes e intensos períodos de combate, como lo prueban los cartuchos, balas, metralla, proyectiles de mortero y de cañón hallados en el transcurso de las excavaciones de esta posición del Irazo. Pero también hubo largas treguas que el escritor George Orwell describe como "la guerra en punto muerto".

En los montes Irazo y Pucero se asentó el POUM desde el inicio del conflicto hasta febrero de 1937, siendo relevados por las fuerzas socialistas y comunistas de la columna «Carlos Marx», cuyo cuartel general se había establecido en Tardienta. La posición fue rebasada en marzo de 1938, cuando el ejército franquista rompió el Frente de Aragón en su avance hacia Cataluña y Levante, dividiendo en dos zonas la superficie bajo control republicano.

La loma del Irazo y el conjunto de trincheras que se abren hacia el sur, podrían adscribirse a las denominadas de tipo pelotón. La fortificación principal ocupa un frente de más de cien metros y contiene pozos de tirador individuales y uno doble, asentamientos para armas colectivas, abrigos para personal y pertrechos, los ramales de comunicación necesarios, sacos terreros de protección y un obstáculo perimetral tejido de alambradas, en su día complementadas probablemente con campos de minas y otros obstáculos naturales y artificiales.

George Orwell: Cuando en julio de 1936 se produce el levantamiento armado contra la República española, George Orwell decide viajar a España para trabajar inicialmente como periodista; pero las circunstancias le llevaron a enrolarse en las milicias del POUM.

El autor de 1984 y Rebelión en la granja llegó a España en los primeros meses de la guerra y le tocó luchar en el frente de Aragón en el gélido invierno con que comenzó 1937, cuyo frío reflejó muy gráficamente: "Una noche helada hice en mi diario una lista de las prendas que tenía puestas. Llevaba un chaleco grueso y pantalones, una camisa de franela, dos jerséis, una chaqueta de lana, otra de cuero, pantalones de pana, calcetines gruesos, polainas, botas, un pesado capote, una bufanda, guantes forrados y gorro de lana. No obstante, temblaba como una hoja".

En octubre de este mismo año, las tropas de Franco ocuparon Leciñena y Santa Quiteria, cerrando la marcha republicana sobre Zaragoza. Y allí se quedó el frente estabilizado hasta marzo de 1938. Orwell llegó a ese frente en diciembre del 36 y cuatro meses después fue trasladado a la ofensiva republicana sobre Huesca donde resultó gravemente herido de un disparo en la garganta. Toma parte en los sucesos de Mayo del 37 en Barcelona; y, como sus compañeros del POUM, sufrirá persecución por parte de los estalinistas del PSUC y se verá obligado a huir de España, atravesando la frontera como simple turista.

En 1938, cuando aun no había llegado a su fin la guerra civil, escribe Homenaje a Cataluña, donde relata sus experiencias en la revolución española. Describe muy bien su llegada a las trincheras de Alcubierre, a las que llegaron tras varias horas vagando perdidos entre la niebla sobre una camioneta: "Por la tarde hicimos nuestra primera guardia y Benjamín nos llevó a recorrer la posición. Frente al parapeto había un sistema de trincheras angostas, cavadas en la roca, con troneras -ventanas bajo los sacos terrerros- muy primitivas hechas con pilas de piedra caliza. Doce centinelas estaban apostados en diversos puntos de la trinchera y detrás del parapeto interior.

Delante de la trinchera había alambradas, y luego la ladera descendía hacia un precipicio aparentemente sin fondo; más allá se levantaban colinas desnudas, en ciertos lugares meros peñascos abruptos, grises e invernales, sin vida alguna, ni siquiera un pájaro. Espié cautelosamente por la tronera, tratando de descubrir la trinchera fascista".

Orwell esperaba que el enemigo estuviera "a cincuenta o cien metros", pero vio que "en la cima de la colina opuesta, al otro lado del barranco, por lo menos a unos 700 metros, se veía el diminuto borde de un parapeto y una bandera roja y amarilla ¡la posición fascista!. Me sentí indescriptiblemente desilusionado: estábamos muy lejos de ellos y, a esa distancia, nuestros fusiles resultaban totalmente inútiles".

Ruta Orwell: Para la recuperación de trincheras se ha realizado una labor de documentación con manuales al uso sobre fortificaciones y con cientos de fotografías de la época en el frente para ver cómo se hacían los refugios y como se ponían los sacos y los revestimientos de madera para contener el parapeto. La excavación ha sido dirigida por el arqueólogo Ignacio Lorenzo Lizalde, con el apoyo de personal de una escuela taller y asesoramiento militar y universitario.

Se ha restaurado una primera trinchera (la 5 nacional) justo a la izquierda de la carretera y en un sitio bastante accesible. Precisamente la dificultad de acceso al resto de las posiciones nacionales determinó que sólo se restaure esa, junto a la carretera, aunque todas hayan sido excavadas. En la retaguardia de esa trinchera se conserva un pequeño poyo de piedra labrado que conmemora la resistencia falangista en la zona. El pico de Alcubierre conserva el altar a los caídos falangistas en el ataque de la columna de Ascaso en abril de 1937, cuando Orwell ya había abandonado la zona.

Elementos: En la Loma Orwell la restauración se ha hecho de acuerdo con la huella que había, respetándola y luego se ha idealizado una posición defensiva tipo pelotón. Así se han fabricado los cubículos, pozos, asentamientos de armamento, nichos y abrigos. Todo va a ser señalizado en las dos trincheras recuperadas: la función de cada punto, los campos de minas, las hileras de alambradas (se han restaurado en 8 metros), las troneras camufladas por sacos terreros de 40 kilos, los nichos para cargadores, el abrigo ligero, el pozo doble, el desagüe, el puesto de socorro... Y flechas para seguir el itinerario de la fortificación y los aljibes tradicionales que utilizaron los soldados.

VIVAC O ZONA DE VIDA
En la posición de Monte Irazo se han recuperado la cabaña o vivac y restos del área de descanso de los soldados. El largo periodo del frente, desde octubre de 1936 hasta la caída del Frente de Aragón a finales de marzo de 1938, explica que se levantara una construcción de sólida factura. Quedaba fuera de las vistas del enemigo merced a una ligera elevación del talud y al camuflaje.
A su lado las letrinas, son simples zanjas estrechas y poco profundas cuya tierra excavada se amontona a un lado para utilizarla después en el cegamiento. No obstante la importancia sanitaria de esta construcción, los documentos consultados revelan una escasa higienización en las posiciones. El propio George Orwell no duda en afirmar: «cada vez que pienso en mis dos primeros meses en el frente, acuden a mi mente imágenes de rastrojos de invierno rodeados de zurullos acartonados».

RAMALES DE COMUNICACIÓN
El medio más seguro de enlace entre las distintas obras de la posición defensiva se realiza a través de los ramales. El trazado de estos corredores debe permitir una ágil circulación, una protección contra el tiro de enfilada y una defensa fácil si la posición es ocupada en parte por el enemigo. Los trazados habituales se construyen en zigzag y ondulados, adaptados siempre a la orografía del terreno. Para evitar el derrumbe de los taludes como consecuencia de las excavaciones se hacen necesarios los revestimientos

ALAMBRADAS
Las alambradas constituyen uno de los obstáculos artificiales más empleados en todos los conflictos del mundo contra la progresión de las tropas a pie. En esta posición defensiva complementa al obstáculo natural que es la fuerte pendiente. El trazado se debe adaptar al plan de fuegos y vigilancia de la defensa. El obstáculo que aquí se ha levantado es una alambrada normal, reforzada con un faldón que, en la realidad, rodearía toda la posición defensiva

POZO DE TIRADOR INDIVIDUAL
Se denomina pozo de tirador al lugar donde el defensor de la posición cumple con su cometido. El tiro que se realiza en este punto ha de poder efectuarse con igual facilidad en cualquier dirección, cumpliendo el plan de fuegos previsto. De acuerdo con esta premisa, siempre que el terreno lo permitía, se construían los pozos circulares y con el fondo plano para no entorpecer el uso del arma. Este puesto de tiro ha sido reconstruido con una aspillera abierta por donde el tirador controla cómodamente y en toda su extensión el ángulo de tiro asignado. En la mayoría de los pozos recreados se han habilitado en los muros unas repisas interiores o pequeños nichos, que eran utilizados para depositar las municiones, cargadores o granadas de mano.

OBSERVATORIO. POZO DOBLE DE TIRADOR
El pozo doble de tirador es también un abrigo de cubierta ligera, si bien de los denominados de cubierta elevada al frente sobre el nivel de la excavación, característica ésta inherente a los observatorios y asentamientos de armas. En este pozo-observatorio de Monte Irazo se ha utilizado piedra del terreno, que propicia tanto su mimetización con el entorno como una mejor conservación en el tiempo. Los sacos terreros son usados para proteger el paramento y las aspilleras por donde los sirvientes cumplen con su misión de fuego y observación. Un asentamiento u observatorio exige, en aras a su empleo eficaz, espacios abiertos directamente al exterior dando frente al enemigo. Las aberturas, aspilleras o ventanas de observación deben estar en un plano elevado sobre el nivel de la excavación, por lo que el conjunto de la obra adquiere un mayor relieve, aunque de este modo también incrementa su vulnerabilidad al tiro tenso de las armas enemigas.

ABRIGO PASIVO LIGERO
Obra de fortificación que resiste impactos de fusilería o de metralla, provenientes de las explosiones próximas de la artillería y los efectos combinados de explosiones aéreas a cierta distancia. Su construcción parte de una zanja de protección de personal a la que se ha añadido una cubierta ligera. Este abrigo sirve igualmente para proteger a los sirvientes de las armas en determinadas fases del combate. Sirvientes que seguramente ocupaban el puesto de tirador del pozo situado enfrente. El abrigo ligero también podría ser empleado como depósito de munición e incluso como abrigo de descanso para facilitar la vida de las tropas en la trinchera, si bien tal posibilidad no sería muy factible en este emplazamiento dada su vulnerabilidad frente al fuego enemigo.
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