La iglesia parroquial está dedicada a San Miguel Arcángel. Aunque construida en el siglo XVI, sufrió importantes reformas en las primeras décadas del XX: se abrió una nueva portada en arco puntado; las bóvedas, al modo de las de crecería estrellada, se decoraron con finos nervios de formas alabeadas y muy dinámicas; el coro alto, de aire modernista y al que se accede por medio de una airosa escalera de caracol, contribuye a transformar el espacio interior del templo.