Agüero es una pintoresca localidad situada al amparo de sus mallos. Sus raices se hunden en la historia y ya es citado en el año 1033 por concecer Sancho III El Mayor de Navarra a Gallo Penero privilegios por su reconquista.
Es villa de realengo y se concoen los nombres de sus tenentes desde Jiméno Íñiguez en 1033 hasta Loferrench en 1162. A la muerte del Rey Pedro I, su viuda, la Reina Berta, por designio del nuevo rey; Alfonso "El Batallador" gobernó el curioso "Reino de los Mallos"; del que formó parte Agüero.
Su parroquial dedicada a San Salvador se sitúa en el centro del caserío. De origen románico fue profundamente modificada hacia el XVII. De sus elementos románicos, destaca el magnífico tímpano con Cristo en mandorla rodeado de los símbolos de los cuatro evangelistas. Portada a todas luces recolocada en su actual situación, que no es la original. Por otra parte, ese magnífico tímpano, por dimensiones y estilo debió de ser el labrado para decorar la portada principal del inacabado templo de Santiago (Ver más información).
A unos quinientos metros al este del casco urbano se halla la inconcluya ermita de Santiago, proyectado templo de tres naves de proporciones tales que rebasa con mucho lo habitual en el momento abriendo un abanico de posibilidaes y conjeturas sobre su destino y comitentes.
En la fase final de la obra, una vez abortado el plan original, interviene el Taller del Maestro de San Juan de la Peña, también llamado de Agüero, dejando en el lugar una colección de sus mejores trabajos en sus capiteles o tímpano.
La abundancia y perfección de sus marcas de cantería la hacen referente para este momento (Ver más información) |